Las cicatrices en el cuero cabelludo y las cejas son defectos muy sensibles en nuestro aspecto. Algunas cicatrices son pequeñas y fáciles de ocultar, mientras que otras pueden necesitar reparación quirúrgica. En muchos casos, las personas con cicatrices del cuero cabelludo necesitan llevar el pelo largo para ocultarlas. Sin embargo, el tamaño y la ubicación de algunas cicatrices pueden hacer imposible su camuflaje con el cabello.
Los casos más comunes de lesiones del cuero cabelludo son los accidentes automovilísticos, lesiones deportivas, marcas de nacimiento, quemaduras térmicas, quemaduras químicas, enfermedades inflamatorias (lupus eritematoso discoide, liquen plano piloso, y las formas graves de psoriasis), también las cirugías de estiramiento facial y neurocirugías provocan la destrucción de los folículos capilares en las zonas adyacentes a la cicatriz. Las áreas lesionadas quedan a menudo calvas después de la curación.
Muchas cicatrices, que pueden llegar a ser muy visibles son aquellas que resultan después del trasplante de cabello por la técnica de tira, sobre todo si la persona decide llevar el pelo corto.
Reparar y ocultar cicatrices con la Técnica FUE



El trasplante de cabello en zonas cicatriciales no se decide a la ligera. Se requiere un examen cuidadoso y la consideración de numerosos factores que pueden influir en la viabilidad de los injertos y el resultado.
Estos factores pueden incluir:
– Suministro de sangre del cuero cabelludo en un área marcada.
Una fuente de sangre muy limitada y comprometida, debido a los vasos sanguíneos dañados y desaparecidos, podría hacer la restauración quirúrgica del cabello difícil o incluso imposible. Los folículos necesitan un suministro de sangre apropiado para sobrevivir y funcionar, si el riego sanguíneo es insuficiente, los folículos trasplantados morirían o serían incapaces de funcionar adecuadamente.
– Después de enfermedades inflamatorias crónicas que afectan el cuero cabelludo.
La mayoría de los médicos especialistas en la restauración del cabello no recomendamos el trasplante de cabello si la enfermedad está activa. Se necesita un mínimo de dos años de inactividad de dicha enfermedad, antes de hacer un trasplante para que este tenga éxito.
– El espesor del cuero cabelludo en el área que va a someterse al trasplante.
Las cicatrices tienen características diferentes en cuanto su espesor: Muy gruesa (hipertrófica); el tejido de la cicatriz puede limitar el acceso a los vasos sanguíneos subyacentes. Muy delgada (atrófica); el tejido cicatricial puede ser demasiado delgado para soportar folículos trasplantados.
Las cicatrices pueden tardar hasta seis meses o más para madurar o curar. Después de este período, el cirujano puede valorar la reparación.
Técnicas de reparación de las cicatrices:
La técnica que practicamos con más frecuencia es el camuflaje con injertos. Consiste en extraer Unidades Foliculares con la técnica FUE, e implantarlas en la cicatriz, replicando exactamente la densidad, el ángulo y dirección de crecimiento del pelo con su entorno. Consideramos que la tasa de crecimiento y la supervivencia de los injertos en el tejido cicatricial es menor que en la piel sana, por lo que los resultados pueden variar ampliamente en diferentes tipos de cicatrices. Al implantar en cicatrices, el Dr. Couto practica una técnica de implantación propia, que mejora considerablemente el aporte de sangre y por tanto ayuda al crecimiento del pelo. Con frecuencia, las cicatrices son tratadas con PRP (Plasma Rico en Plaquetas) antes y después de recibir los injertos, con el propósito de garantizar la revascularización de este tejido “árido” y promover el crecimiento del pelo.
En algunos pacientes, recomendamos la micropigmentación (SMP) de la cicatriz, asociada o no con el trasplante, a fin de reducir el contraste con el color del cabello y homologar el tono a la piel circundante, para mejores resultados estéticos.
En el peor escenario, cuando las cicatrices son muy anchas (dehiscentes o hipertróficas), se pueden reducir cuidadosamente con cirugía, eliminando el tejido fibroso, seguido de un cierre biplanar tricofítico. De esta forma se consigue que el pelo crezca en el interior de la cicatriz haciéndola casi imperceptible. Cuando está limitada la movilidad del cuero cabelludo, la eliminación quirúrgica está contraindicada por el alto riesgo de generar otra cicatriz más ancha. En estos casos, pueden orientarse ejercicios de estiramiento del cuero cabelludo por varios meses antes de la cirugía, a fin de mejorar la elasticidad. La aplicación de Botox en determinados puntos adyacentes a la cicatriz después de la reparación quirúrgica, reduce la tensión durante el proceso de cicatrización en muchos casos, y beneficia el resultado.
Por favor, tenga en cuenta que estos procedimientos no conseguirán que la cicatriz desaparezca, sólo la harán imperceptible o mucho menos visible.



























