EL PELO
Los pelos están compuestos por una esclero-proteína córnea denominada queratina y no tienen vasos sanguíneos ni nervios. Suelen contener pigmentos (excepto en los albinos) y a veces también contienen burbujas de aire intersticial que dan al pelo un color plateado. La estructura del cabello consiste en células epiteliales modificadas dispuestas en capas alrededor de una médula central (o núcleo) y cubiertas de escamas delgadas y planas. La raíz de cada pelo se encuentra en una invaginación de la epidermis llamada folículo piloso. El pelo crece desde la base del folículo y se nutre a partir de los vasos sanguíneos presentes en una papila situada dentro del folículo, que se prolonga un poco en la raíz del pelo. Un músculo pequeño, el arrector pili o erector del pelo, se une a cada folículo piloso. El músculo se contrae bajo el control del sistema nervioso simpático, haciendo que el pelo se erice (“piel de gallina”). La mayoría de los mamíferos poseen pelos táctiles que crecen, en muchos casos, en la parte superior del labio y en las cejas, con las raíces situadas sobre tejido eréctil muy inervado.
El cabello se produce a partir de los folículos pilosos localizados en la superficie de la piel. Originalmente, se desarrolla en las primeras etapas de la vida fetal, y se cae en un ciclo regular durante toda la vida. El ciclo capilar no está sincronizado en los humanos. Normalmente, el cuero cabelludo tiene una mayoría de cabellos en la fase de crecimiento, y una minoría en las fases de transición y de reposo del ciclo. La fase de crecimiento de los folículos pilosos del cuero cabelludo tiene una duración mayor que la de las otras fases, y esta duración está relacionada con la longitud final del cabello. (ver ciclo de crecimiento del cabello)
El pelo sufre influencias de todo el organismo: en particular hormonales, estrés, fatiga… Estas influencias actúan a nivel de «la fábrica del cabello», la papila dérmica, situada en la raíz del cabello. Esta papila es rica en células; sobre todo, contiene numerosos vasos capilares, y cuyo número y actividad son esenciales.
ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN QUÍMICA DEL PELO
El cabello es un material increíble, que aunque está biológicamente muerto, tiene vida propia. Para entenderlo, hay que conocer su compleja estructura. El pelo se aloja en una depresión de la piel llamada folículo piloso, que se extiende hasta la dermis y eventualmente hasta la capa subcutánea, encontrándose rodeado por una vaina de tejido conectivo. El folículo tiene orientación oblicua y termina en la profundidad en un engrosamiento llamado bulbo piloso, dentro del cual se encuentra una cavidad ovoide ocupada por tejido conectivo laxo (la papila dérmica), la cual está relacionada con el tejido dérmico a través de un pequeño orificio y es la que alimenta el pelo. En un folículo activo, la mitad inferior de la papila está rodeada por células del bulbo, mitóticamente activas. Cuando la circulación sanguínea es activa el crecimiento del pelo es rápido, siendo lento en el caso contrario.
– Vaina reticular externa
– Vaina reticular interna: Esta a su vez está formada por tres capas finas: 1. Capa de Huxley, 2. Capa de Henle, 3. Cutícula de la vaina reticular interna
– Vaina de tejido conectivo
La organización longitudinal del folículo puede dividirse en siete regiones con límites anatómicos.
La porción permanente del folículo comienza en la región del canal del pelo, que se extiende desde la superficie de la piel hasta la unión dermoepidérmica. Por debajo se extiende la parte intraepidérmica, ‘unidad infundibular’.
El infundíbulo se extiende hasta por debajo de la desembocadura de la glándula sebácea. Continúa con el itsmo, que comienza por debajo de la desembocadura de la glándula sebácea y termina en la zona del promontorio, zona donde se inserta el músculo erector del pelo.
La porción transitoria de folículo comienza a esta altura y se extiende hasta su profundidad.
El folículo inferior incluye la zona queratinizada y se extiende desde la zona del promontorio hasta el ápice del bulbo piloso.
El bulbo piloso es la porción más profunda de la estructura folicular y rodea la papila folicular. El bulbo tiene forma de cebolla; si a la altura de su diámetro mayor, trazamos una línea que divida al bulbo en dos regiones, superior e inferior, a esta línea se la conoce como “Nivel crítico de Auber” y separaría una región inferior ‘activa’ o germinativa de una superior queratinizada.
La matriz está formada por la parte del bulbo situada por debajo del nivel crítico de Auber, constituida por células indiferenciadas que se dividen con rapidez.
Otro importante rasgo anatómico del folículo es que es que está inclinado, en relación con la superficie de la piel. El lugar donde forma un ángulo agudo con la superficie cutánea es la zona anterior del folículo; la porción que forma un ángulo oblicuo es la posterior.
La inervación del folículo piloso es similar a la que existe en toda el área cutánea. Los nervios que lo rodean son fibras sensitivas, que se extienden desde la base del bulbo hasta su unión con la epidermis.
Algunos nervios mielinizados discurren en sentido paralelo al folículo y otros más finos forman una red que lo rodea. La disposición de los nervios en el folículo permite que éste sea considerado como un ‘órgano táctil folicular’.
De los plexos dérmicos o de las arterias músculo cutáneas, se originan densos plexos en arteriolas y capilares que rodean el folículo en anágeno, los vasos sanguíneos se extienden de forma paralela a la dirección del folículo, y a su vez existen comunicaciones entre ellos, que dan lugar a una malla que rodea el tercio inferior del folículo; en el tercio medio existen pocas interconexiones, sin embargo, éstas aumentan alrededor de la glándula sebácea. Algunas arteriolas penetran en la papila dérmica, formando ovillos en su interior.
Existe una relación directa entre el tamaño del folículo y la vascularización, de tal forma que los más pequeños están rodeados por pocos vasos. Durante el período de catágeno el sistema vascular permanece prácticamente intacto. Sólo cuando el tercio inferior del folículo se reduce a una fina hilera de células, algunos de los capilares de la red degeneran.
En la fase de telógeno, los vasos que antes rodeaban su parte inferior forman un asa colapsada que adopta forma de ramillete. Cuando el folículo entra de nuevo en actividad, el nuevo bulbo avanza a través de los vasos colapsados por debajo de la papila dérmica y se constituye una nueva red vascular.
El pelo, estructuralmente, está formado por:
– Raíz: Es la parte fija del pelo, ubicada dentro del folículo piloso y que se extiende hasta el bulbo piloso, donde está la papila que nutre el pelo. En la raíz se produce una gran actividad metabólica y mitótica (división celular).
– Tallo: Es la parte libre y principal del cabello, también llamada eje y está formado por tres partes concéntricas: cutícula, corteza y médula. El diámetro del tallo es de 40 a 100 micras, y la carga de ruptura del cabello es de aproximadamente de 40 a 60 gramos.
– Cutícula: Ocupa el 9% del grosor total del pelo, y es una capa protectora resistente a las fuerzas de orden físico y químico, que podrían dañar con rapidez las fibras del cabello al emerger de la piel. Su integridad proporciona brillo al cabello y facilidad de deslizamiento cuando se cepilla.
La cutícula consiste en células muy delgadas, aplanadas a manera de escamas, que se disponen en la superficie del cabello como si fueran “tejas” que tienen su borde libre hacia arriba. El borde libre de tales células se interdigita con los bordes de células similares que recubren la vaina radicular externa y cuyos bordes libres se dirigen en sentido descendente, lo que dificulta el arrancamiento de un cabello, cuando menos, parte de la vaina radicular interna. (fenómeno con interés médico – legal)
– Corteza: Constituye la capa media del tallo piloso, ocupa un 70% del grosor total del cabello, y es el responsable de las propiedades mecánicas del cabello. La corteza consiste en varias capas de células cúbicas que gradualmente se aplanan y luego de la queratinización se transforman en células en forma de huso, densamente agrupadas y con núcleos retraídos. Se observan gránulos de pigmentos en las células y entre ellas.
– Médula: Representa el 21% del grosor del cabello. Se encuentra ubicada en la parte central y está compuesta por células córneas redondeadas, sin núcleo (si los tienen son muy rudimentarios) y poco pigmentadas, separadas en parte por espacios aéreos. La queratina de estas células es blanda, con bajo contenido de azufre.
El pelo al corte transversal tiene diferente aspecto según la raza:
– En chinos, esquimales e indios americanos aparece redondo.
– En personas de color es elíptico
– En el pelo ondulado, presente en individuos de muchas nacionalidades, incluyendo caucásicos, aparece oval.
Químicamente el cabello está compuesto por las siguientes sustancias: 28% de proteínas, 2% de lípidos y 70% de agua. La proteína más abundante es la queratina que supone entre el 85 y el 90 por ciento del peso total del cabello. La queratina es una proteína compuesta por cadenas polipeptídicas muy ricas en cisteína. Sus principales elementos son: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y azufre. En menor cantidad contiene: calcio, cobre, cadmio, mercurio, zinc, plomo, hierro, arsénico, silicio, magnesio, uranio, vanadio, sodio y potasio.
TIPOS DE PELOS
La forma del pelo es una de las características hereditarias más importantes y exactas. El pelo casi negro de los papúes, melanesios y africanos crece a partir de un folículo curvo que continúa en una espiral con sección transversal plana. El pelo de los chinos, japoneses y de los indígenas americanos es lacio, grueso, largo y casi siempre negro. Crece de un folículo recto, con sección transversal circular, y tiene una médula fácilmente distinguible. El pelo de los ainus, europeos, indios y semitas es ondulado. Crece desde un folículo recto pero con cierta tendencia a enrollarse; la sección transversal es oval y el color varía mucho de unos individuos a otros, desde el rubio claro hasta el negro.
El color del cabello viene de la melanina, pigmento que le da al pelo y a la piel su color. Hay dos clases de melanina, un tipo es responsable de los tonos oscuros (eumelanina) y el otro es responsable de los tonos claros, como el rubio y rojo (feomelanina). La mezcla y cantidades de estos pigmentos determinan el color natural de su pelo. En alguna forma también es cierto que mientras más claro sea un pelo menos melanina tiene. Una persona con cabello negro tiene mucha más melanina que alguien con pelo rubio o rojo.
En los humanos, generalmente se habla de cuatro tipos de pelo, caracterizados principalmente por su textura y su longitud: el lanugo, el vello, el intermedio y el terminal.
El lanugo es fino, suave y poco pigmentado, y carece de médula central. Existen dos capas de lanugo, una que cubre al feto y se cae justo antes del nacimiento, y otra que crece después del nacimiento y se cae durante el tercer o cuarto mes de vida.
El vello alcanza generalmente una longitud de menos de un centímetro. Crece en los niños pequeños tras la caída del lanugo y se trata de un cabello fino, poco pigmentado y medulado. El vello sigue creciendo durante toda la vida, generalmente, entre el 6% y el 25 % del cabello del cuero cabelludo es de este tipo.
El intermedio tiene aproximadamente un centímetro de longitud y se forma en el cuero cabelludo de los niños entre los 3 y los 7 meses de edad. Puede durar hasta 2 años.
El terminal crece mucho más de un centímetro y es más denso y más grueso que los otros tipos de cabello. Crece en el cuero cabelludo, las cejas y las pestañas antes de la pubertad. El cabello sexual secundario, como el pelo púbico, axilas o el pelo de la barba en los varones, también es cabello terminal.
DATOS Y CIFRAS APROXIMADAS RELACIONADAS CON EL PELO EN EL CUERO CABELLUDO
– Número: 100.000 a 150.000.
– Densidad: 300 a 400 por cm2.
– Diámetro: 40 a 100 micras (milésimas de milímetros).
– Longitud: 50 a 100 cm como máximo.
– Velocidad de crecimiento: 1 cm por mes.
– Duración de crecimiento: De 2 – 6 años ( 3 años de media.)
– Caída normal: 50 a 100 por día
CICLO DE CRECIMIENTO DEL PELO
El desarrollo del pelo en el ser humano se inicia en el embrión, y ya en el sexto mes el feto aparece cubierto de un pelo muy fino llamado lanugo. En los primeros meses de vida el lanugo se cae y es reemplazado por pelo, siendo más grueso en la cabeza y en las cejas, mientras que en el resto del cuerpo es fino y velloso. En la pubertad aparece pelo grueso en axilas y pubis en ambos sexos, y en los hombres empieza a crecer en la parte superior del labio y la barbilla dando origen a la barba y el bigote. La velocidad de crecimiento varía con la edad de la persona y con la longitud del cabello. Cuando es corto, crece entre 1cm y 1.5cm por mes, pero la tasa de crecimiento se reduce a la mitad cuando el pelo está más largo. El mayor crecimiento ocurre en mujeres entre 16 y 24 años de edad.
El pelo crece gracias a un mecanismo activo y constante, a un ritmo de 0,4 milímetros al día. Los cabellos se encuentran en distintas fases de crecimiento y descanso, ya que cada folículo tiene su propio ciclo, marcado por un “reloj biológico” diferente de los que le rodean. Cada día crecen nuevos pelos en la cabeza mientras otros caen, de acuerdo con un ciclo que se renueva ininterrumpidamente.
Cada ciclo está formado por diferentes fases: crecimiento, regresión y descanso. Durante un ciclo capilar normal, el cabello crece, descansa y cae, con el fin de dejar sitio a un nuevo cabello. En el cuero cabelludo, se considera normal la pérdida diaria de entre 50 y 100 pelos como media, una caída superior podría suponer una perturbación en el ciclo. El equilibrio en el ritmo y duración del ciclo de crecimiento del pelo, determina la estabilidad de la masa capilar. Las fases de crecimiento son mucho más cortas en el pelo corporal, lo que explica su escasa longitud. La duración del ciclo capilar varía en función de la edad y de la región del cuerpo, así como la longitud y el grosor del cabello o vello respectivamente.
Los folículos pueden encontrarse en fase de crecimiento o «anágeno»; en fase de transición o «catágeno»; o en fase de reposo o «telógeno». En los humanos, el ciclo de crecimiento no está sincronizado, por lo que todos los días se caen algunos cabellos y otros comienzan a crecer.
Es bueno señalar que el corte del pelo no influye en su crecimiento.
– Fase de crecimiento o anágena
El anágeno es la fase de crecimiento del folículo piloso. Aproximadamente el 80 % del cabello en el cuero cabelludo está en esta fase en cualquier momento.Estos folículos son metabólicamente muy activos y, como resultado, muy sensibles a los cambios nutricionales y a los daños químicos. Por ejemplo, durante la quimioterapia para el tratamiento del cáncer, muchos pacientes pierden la mayor parte del cabello.
El pelo del cuero cabelludo tiene una fase de anágeno relativamente larga, que puede durar entre 2 y 5 años (3 años por término medio). Los ciclos del cabello en cualquier otra parte del cuerpo son generalmente más cortos y la fase anágena dura sólo meses, en lugar de años.
Existe una relación directa entre la longitud del cabello y la duración de la fase anágena. Es decir, cuanto más dure la fase anágena, más crece el cabello. Un ejemplo exagerado de esto, es lo que ocurre en las ovejas de raza merina, en las que se piensa que la fase anágena dura toda la vida y el cabello nunca se cae y crece continuamente. Evidentemente, la velocidad de crecimiento es también un factor importante. Normalmente, es de unos 0,34 mm por día (1cm por mes)
– Fase de transición o catágena
Esta es la fase más corta del ciclo capilar, y su duración media es de 14 días. El número de folículos pilosos que están en esta fase en un momento determinado es muy pequeño. Durante esta fase, se detiene la mitosis (división celular) en la matriz germinal y las células que ya se han formado se terminan de diferenciar; la parte más profunda del folículo se acorta y se encoge. Las células que han abandonado la matriz sufren una rápida queratinización sin avanzar hacia arriba, de este modo el folículo se transforma en una masa ovoide fija al pelo. Esta masa se rodea de una cubierta epitelial en forma de saco de células epidérmicas indiferenciadas originadas en la vaina reticular externa. Este saco se extiende bajo la vaina en un filamento que lo une a la papila dérmica, ahora atrófica, mientras que dicha masa se libera y asciende.
– Fase de reposo o telógena
El telógeno es la fase de reposo del ciclo capilar, y en condiciones normales, menos del 20 % del cabello está en esta fase al mismo tiempoEl telógeno dura aproximadamente 3 meses. Al llegar de la fase de transición al telógeno, el pelo deja de crecer temporalmente.
El cabello telogénico tiene un extremo con forma de «garrote» dentro del folículo y generalmente una véz queratinizado se cae durante esta fase o en el siguiente ciclo de anágeno. Ocasionalmente, el cabello telogénico no se cae y puede crecer otro cabello anagénico junto a él en el mismo folículo. En este período de 3 meses se forma gradualmente una nueva matriz desde las células madre de la capa basal de la vaina, retornando nuevamente a la la fase anágena. Este ciclo se repite unas 25 veces durante toda la vida. La papila dérmica regula el ciclo de crecimiento del pelo.
Ciertas condiciones pueden aumentar el ratio de cabello en telógeno y conducir temporalmente a una perdida significativa de la densidad. Es muy importante diagnosticar correctamente esta forma de alopecia y saber diferenciarla de otras, como por ejemplo, las difusas de orígen androgenético, para no cometer errores al enfocar el tratamiento.
ESCALA DE NORWOOD
En 1975, un dermatólogo y cirujano de trasplante de cabello, el Dr. O’Tar Norwood, basándose en la labor anterior de Hamilton, desarrolló un modelo de clasificación para la pérdida del cabello en los hombres que se utiliza ampliamente hoy en día.
Dividió la pérdida de cabello androgenética en el hombre, en dos patrones comunes:
– El tipo ordinario, que se caracteriza por la pérdida del cabello que comienza en dos áreas diferentes (en las entradas y en la corona) y que gradualmente se funden generando una extensa zona de calvicie.
– El tipo A (menos frecuente), que se caracteriza por la recesión «front-to-back» (de delante a atrás). Pérdida de cabello que no es de origen genético y generalmente sigue un patrón diferente.
Algunas mujeres también pierden el pelo de acuerdo con el patrón descrito por Norwood, pero más comúnmente tienen una pérdida difusa, en lugar de patrones de variedad como los hombres.
La pérdida del pelo tiende progresar con los años, aunque la tasa de pérdida puede variar considerablemente de persona a persona, y cambiar significativamente con el tiempo.
Aunque la densidad del cabello en un patrón de pérdida dado tiende a disminuir con la edad, no hay forma de predecir qué patrón de pérdida de cabello asumirá eventualmente un hombre joven con calvicie de patrón masculino temprano. En general, aquellos que comienzan a perder cabello en la tercera década (20 años), son los que tendrán una pérdida más severa. Sin embargo, las personas que suelen ser ampliamente calvas, no siempre presentan una importante pérdida de cabello en sus 20’s. En algunos hombres, el inicio de la pérdida del cabello de patrón masculino, puede retrasarse hasta finales de la cuarta a la quinta década sus vidas.
Estas características definen el carácter cíclico, variable e impredecible de la Alopecia Androgenética.
ESCALA DE LUDWIG
Clasifica la alopecia androgenética femenina en tres grados evolutivos:
(Grado I) Mínimo.
La primera señal es un afinamiento del cabello, en general en la parte anterior y superior de la cabeza. Progresivamente encontrará más cabellos en su peine con reducción del volumen y un crecimiento lento.
(Grado II) Moderado.
Se acentúa la pérdida de volumen, creando una especie de transparencia, permitiendo que se vea el contorno de la cabeza a través del cabello. Los pelos quedan finísimos, frágiles, quebradizos y más claros.
(Grado III) Severo.
En esta etapa la calvicie ya está instalada. En la línea anterior, la enzima aromatasa ayuda a proteger el cabello de la acción hormonal. Por lo menos 60-70% del cabello en la parte superior de su cabeza ya ha adelgazado y es muy difícil cubrir la calvicie desde cualquier ángulo.




























